En el vasto universo del anime y el manga, pocos personajes han logrado un equilibrio tan explosivo entre la acción desenfrenada y el humor absurdo como Ryo Saeba, el protagonista de City Hunter . Durante décadas, los fans han conocido sus métodos poco ortodoxos: un experto en tácticas de combate, un ex agente secreto, pero también un adicto empedernido al amor (o más bien, al acecho "juguetón").
Además, para los nostálgicos, este arco representa la cima de lo que hizo grande a City Hunter : personajes que ríen para no llorar, balas que vuelan mientras los corazones se rompen, y un héroe que, bajo su fachada de pervertido, siempre hace lo correcto cuando importa. City Hunter y El Perfume de Cupido no es simplemente un episodio "de relleno" ni una excusa para ver a Ryo Saeba en aprietos románticos. Es una obra maestra en miniatura que encapsula el alma de la serie: la búsqueda eterna del amor en un mundo cruel, siempre con una sonrisa sarcástica y un revólver Colt Python en la cadera. City Hunter y El Perfume de Cupido
Para Ryo Saeba, un hombre que ya vive al límite de su libido, este perfume no es una maldición: es el combustible perfecto para su caos habitual, pero también una amenaza real cuando cae en manos equivocadas. La premisa es engañosamente simple. En las calles de Shinjuku, Tokio, aparece un nuevo y misterioso producto: un perfume que, al ser rociado sobre una persona, hace que esta se enamore perdidamente de la primera persona que vea. Lo que comienza como una broma de mal gusto en una discoteca termina convirtiéndose en un problema de seguridad nacional. En el vasto universo del anime y el